La cima

montaña paisaje

 

La cima

(coronar la cima)

Durante años, o quizá durante toda la vida has intentado llegar a la cima, o a la colina,

Animado incluso por las personas de tu alrededor.

y avanzas, y buscas la manera de pasos para acercarte; aunque hay algo extraño y que llega en ciertos momentos a impacientarte. Después de algunos pasos, levantas tu vista para volver a mirar a esa cima y parece seguir tan lejos como antes, en algunas ocasiones para aumento de tu desesperación, la descubres a más distancia que antes.

La distorsión o el llamado “error” reside en creer, en esperar llegar a algún sitio. Creer que la cima está fuera.

No es necesario llegar a ningún sitio.

Tú ya eres cima, esa colina habita y está en ti. Eres tú.

Pero… Sigues pensando, creyendo, sintiendo, que esa cima está lejos y debes alcanzarla. Es como el “no llego nunca” pues visualizas crees, sientes, que esa cima o colina está fuera y todo lo que está fuera de ti es lo que te hace víctima, prisionero y se escapa de tu poder.

La magia es empezar a sentir esa cima, esa colina en ti, tú ya eres esa colina.

No hay que llegar a ningún sitio, no hace falta salir a buscar nada.

Más bien entra. Entra en ti para descubrir TODO lo que eres, lo que YA ERES.

Quizá ahora mismo hay tantas capas en forma de pasado, experiencias, programas, creencias, … que puedan dificultar el ver la cima, la colina que ya eres.

El camino está en verte tú, en descubrirte tú.

En este camino, el camino hacia ti es posible que aparezcan delante capas que sean desagradables, que no guste mirar, o sentir, o quizá tengan algún sonido que no te resulte agradable escuchar. Para reconstruirte y descubrir el tesoro que ya eres, primero es inevitable quitar las capas que no permiten ver la maravilla que se oculta tras ellas. Quitarte todas las capas, quitarte la ropa incluso. Quedarte desnud@.

¿Qué pasa cuando te miras al espejo vestid@, con ropa, con capas? Lo que llamamos “defectos” pueden camuflarse, puedes potenciar aquellas partes que más te gustan o disimular aquellas que te avergüenzan.

¿Qué pasa cuando te miras al espejo sin capas, sin ropa, desnud@?, ¿Qué pasa cuando te muestras al natural? No habrá nada que tape lo que has llamado “defectos”, vas a ver aquello que no te gusta. Cuanto menos aceptes eso que ves, más vas a sufrir.

Ese es el camino hacia la verdadera cima o colina.

Mientras sigas queriendo llegar a esa colina o cima externa va a seguir acompañándote lo que llamas “problema”, problema por llegar a ella, por coronarla. Pues estás caminando en la dirección contraria.

Esa colina, esa cima habita y está en ti. Eres tú.

Buscar y querer llegar a una cima externa se convierte en algo absurdo, no llega nunca pues lo que visualizas fuera está en ti, es un espejismo de lo que tú eres. Como los espejismos de agua en el desierto.

Esa cima que ves o has creído fuera, hace la función de espejo, quiere que te veas.

 

La cima se corona…

En cada paso que das hacia ti.

En cada desnudo.

En cada “verte”, “mirarte”.

En cada sentirte.

En cada escucharte.

En cada observarte.

En cada “acunarte” y abrazarte como YA ERES.

 

La cima, si la visualizas como una montaña, acoge al frío, al calor, a la lluvia, a la nieve. Acoge la humedad y los días soleados. Sin resistencia, sin cuestionarse el “¿por qué?”, dispuesta a lo que venga, a mostrarse tal y como es, tal y como está. Dispuesta a vivir lo que venga.

La cima (o colina) no se identifica con el frío, ni con el calor, … pues ella sabe que es colina y no lluvia.

Ella es cima, no viento.

Es cima, no sol…

 

La cima es acoger, florecer, permitir, dejar ir, soltar.

La cima es altura, vértigo, contraste.

La cima es luz y sombra. La luz sobre ella y la sombra que ejerce sobre el valle.

 

¿Puedes ahora sentir la cima en ti?

 

Bienvenid@ a la cima.

 

Cecília Ruiz

31/08/17

 

 

Foto: Christian Bruno

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