El principio de la libertad

La libertad empieza por uno mismo.

 

¿Qué eliges?

¿Cómo eliges?

¿Desde dónde eliges?

¿Cuándo eliges?

 

Ser y sentirse libre de pensamientos, creencias, programas, identidades y emociones para poder elegir sin condicionantes, desde la libertad.

 

Aprender de todo ello sin anclarse.

 

No eres lo que piensas.

No eres lo que crees.

No eres lo que muestras de ti.

No eres un patrón.

No eres lo que sientes.

 

Eres el resultado de todo,

Incluido lo que has creído que no eres.

Pues si “no eres eso”, ya condiciona a que seas “así” como has creído.

 

La mente puede ser una potente herramienta, tanto para un lado como para el otro de esta dualidad que es la vida. Una herramienta puede ayudarte a construir un armario; pero la herramienta no sirve o ayuda sin unas manos que la utilicen; tampoco es muy útil la herramienta si lo que necesitamos es atornillar y cogemos una sierra.

 

Lo mismo pasa con la mente, no es muy útil si no existen esas manos que pongan energía. Esas manos son tus emociones, como combustible para llegar a tu destino, tus tomas de conciencia y aprendizaje.

 

El destornillador sólo no es muy útil, el tornillo para colgar la estantería sin el destornillador que nos ayude a fijarlo a la pared, no puede cumplir su función.

 

La mente sin la emoción, sin la toma de conciencia de que soy más que mis creencias y patrones adquiridos, es como el tornillo sin destornillador. Tiene potencial y es el elemento que permite colgar la estantería, pero si no lo sé utilizar o no tengo la herramienta que me ayude a fijarlo, ¿para qué lo quiero?

 

¿Cómo soy libre?

  1. Teniendo claro lo que deseo. Siguiendo el ejemplo, tendiendo claro que lo que quiero es decorar la pared con una estantería. En este caso resulta obvio, aunque saber y reconocer lo que deseamos, ya es todo un recorrido.

 

  1. Permitiéndome sentir lo que me produce lo que deseo. En el ejemplo podría ser satisfacción y tranquilidad de poder ordenar mis libros para tenerlos a mano y ordenados. Eso, lo que siento, lo que me produce esa decisión, es lo que me va a dar la fuerza, la energía, para hacerlo; o por el contrario, me va a dificultar conseguirlo.

 

  1. Enumerar lo que me falta Y lo que tengo. Ante una toma de decisión solemos querer decidir poniendo la atención en aquello que nos falta, con lo que nuestra mente nos está limitando. Por eso le vamos a dar una herramienta que pueda servirle, la toma de conciencia. Tomo conciencia también de las cosas que ya dispongo.

 

  1. Reinventándome. La mente interpreta, lo hace según sus experiencias, vivencias, programas, patrones, … Si me doy cuenta que tengo una sierra, cuando lo que yo necesito es un destornillador, puedo frustrarme y quedarme en ese punto o bien ser consciente de la emoción que me está provocando la situación y que sea el combustible para utilizar la energía de esa emoción de la frustración para moverme y buscar opciones.

 

  1. Adquiriendo nuevos puntos de vista. Si soy consciente y acepto la función de la sierra y sus ventajas, si soy capaz de ver el valor sierra y su utilidad, si me libero de la creencia de que la sierra es la herramienta equivocada, dejo más espacio a mi mente para poner su atención en más opciones y posibilidades. Quizá puedo intercambiar sierra por destornillador con alguien.

 

¿Qué te impide elegir libremente ser?

¿Qué te impide ser libre?

 

Cecília Ruiz

30/03/2017

www.ceciliaruizcoach.com 

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